Jesica, Pía y Mariana, las embajadoras de la visibilidad trans que sortearon adversidades y militan por un mundo sin discriminación

Jesica, Pía y Mariana, las embajadoras de la visibilidad trans que sortearon adversidades y militan por un mundo sin discriminación

Embed – Tiempo de San Juan on Instagram: “Jesica, Pía y Mariana, las embajadoras de la visibilidad trans que sortearon adversidades y militan por un mundo sin discriminación Las embajadoras fueron elegidas en el certamen Desfile Trans, que se realizó en Rawson semanas atrás. Sus historias de vida, qué anhelan para la comunidad y cómo es el sanjuanino con relación a las personas trans. Leé la nota completa en nuestra web y haciendo click en las Stories de @tiempodesanjuan www.tiempodesanjuan.com #desfiletrans #embajadoras #igualdad #genero #historias #sanjuan”

Pía Pizarro y Mariana Castro Cánovas fueron elegidas como segundas embajadoras, tras un empate, y Jesica Jofré como primera embajadora. Las tres ahora representarán a la provincia en distintos eventos y harán presencia en otros, pero sin duda el principal desafío que reconocen es que en ellas se reflejará la lucha de la comunidad trans, integrantes del colectivo LGBTIQ+, una comunidad que aún sigue padeciendo la discriminación en distinta escala y desde diferentes lugares o personas.

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Pía, Jesica y Mariana el día que fueron elegidas embajadoras trans

Pía, Jesica y Mariana el día que fueron elegidas embajadoras trans

Las tres dialogaron con Tiempo de San Juan sobre sus apreciaciones, cómo vivieron cada instante del certamen que además ofreció capacitación, charlas y encuentros, y sus aspiraciones para un futuro donde ser trans no sea una decisión de vida que pese.

“Mi sueño es abrir un geriátrico para mujeres trans, y que luego sea un geriátrico más, sin distinción de género”

Jesica es la más joven de las tres embajadoras. Oriunda de Chimbas, recuerda que sus primeros meses de existencia no fueron sencillos tanto para ella como para su familia. Una problemática de salud le representaba una complicación que la obligó a estar meses internada, con estudios de todo tipo. Algunos de esos estudios fueron más que un resultado médico, resultaron ser reveladores, anticipando lo que sucedería con el paso de los años.

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“Mi transición comenzó desde muy chica. Mi familia siempre lo supo, porque había algo con las hormonas que no estaban bien y lo sospechaban. No sabíamos en ese momento que eran las hormonas que me iban a llevar a ser quien soy”, cuenta.

Asegura que su familia nunca la dejó dar un paso en falso, la acompañan incluso en todo momento, pero lamentablemente la sociedad siempre tenía un comentario austero y doloroso para hacer, y antes de culminar el secundario, decidió abandonarlo. “Ahí mi abuela me dijo, que estudiaba o trabajaba, y comencé a trabajar”.

Recuerda que tuvo un primer roce con la gastronomía y al cabo de un tiempo tenía un carro para venta de comida ambulante en la zona de Capital. Luego adquirió su carro panchero y así comenzó a trabajar de manera más constante en el rubro. “Llegue a tener hasta cuatro trabajos a la vez”, dice entre risas.

Reflexiona que su participación en el certamen realizado en Rawson fue una oportunidad que debía darse a ella misma para superarse. Previamente le habían ofrecido participar en un encuentro similar, cuando tenía 19 años, pero en ese momento no se animó. Este año los temores quedaron de lado, y pese a no tener ningún tipo de expectativas por el resultado, fue quien más votos cosechó. “Siento que todas somos ganadoras, al ser valientes y por habernos presentado. Tuve gran apoyo de mi familia, de las mismas chicas candidatas y la pasamos muy lindo, muy divertido. Las chicas son muy divertidas”, comenta.

Jésica cuenta con un sinfín de proyectos que quiere llevar adelante, y siente que la posición que le toca ocupar ahora, de embajadora, podría ser un camino que le permita lograrlo. “¿Sabes cuál es mi sueño? Me gustaría poder abrir un geriátrico para trans, para que no tengan que estar solas cuando sean grandes. Pero que después ese geriátrico deje de decir para trans, que sea para todos, porque todas somos iguales”.

“Ser embajadora ayuda a visibilizar y es una experiencia que ofrece oportunidades, como insistir con el cupo laboral trans”

Pía Pizarro sin duda de las tres es la más elocuente. Coqueta y delicada, atenta a cada detalle, siempre tiene un comentario para hacer, un gesto para brindar y un apoyo que dar. Sus anécdotas cautivan a quienes la escuchan y sabe que en la palabra tiene un poder que puede usar a su favor.

“Me gustaría el año que viene estudiar periodismo. Siento que es lo que me gusta y que tengo la oportunidad de hacer lo que me gusta”, cuenta.

Similar a Jesica, Pía asegura que su transición fue desde pequeña. “Iba a un colegio privado, y chupinaba los pantalones para que me quedaran pegados a la pierna. Un día fui con maquillaje, el que se usaba en esa época, no las bases traslúcidas hermosas que tenemos ahora. La llamaron a mi mamá y me sacaron de la escuela. Ahí me enviaron a la nocturna, y como cosa del destino, conocí el mundo trans. La primera vez que vi una trans me dije “eso quiero ser yo””, comenta.

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Esa primera chica trans que Pía conoció fue quien le abrió la puerta a un mundo que hasta ese momento era totalmente desconocido y luego se volvió su hogar. Esos primeros acercamientos a su propio ser la convencieron de lo que realmente quería para su vida.

Tuvo la oportunidad de salir de San Juan y vivir en Buenos Aires y Chile, pero al regresar sabía que tenía una cuenta pendiente con ella misma: el estudio.

“Decidí volver a estudiar, porque sin estudios no lográs nada. Ahora para cualquier trabajo te piden secundario completo, y ahora no me pueden decir nada porque yo lo tengo. Por eso quiero formarme profesionalmente, porque quiero trabajar”, enfatiza.

Incluso ese fue uno de los principales motivos por los cuales Pía se presentó al certamen. Sucede que durante las charlas y capacitaciones que recibieron en el marco del Desfile Trans, les comentaron que quienes quedaran elegidas iban a poder formar parte del cupo laboral trans de la Municipalidad de Rawson.

“Me parece importante hablar del cupo laboral trans, de la inclusión laboral. Por eso me generó muchas expectativas presentarme, lo veía como una oportunidad para poder tener acceso normal a un trabajo, como cualquier persona”, analiza.

Si bien hasta el momento no tiene respuesta, su perseverancia, aquella que la ha llevado a donde está ahora, con una frescura innata y una solidaridad que le brota por los poros, seguramente hará que Pía no solo consiga trabajo, sino que con su ejemplo logre que muchas más personas de la comunidad trans puedan contar con la posibilidad de acceder a un empleo sin que su elección sexual o identidad de género sea un impedimento.

“Es momento de soltarse, de vivir como somos, como elegimos ser. Hay espacio para todas, todos y todes”

En el pasado fue una de las primeras modelos trans de San Juan, y esa esencia y carisma aún se percibe en el semblante de Mariana, quien forma parte del team embajadoras trans de la provincia. De gran elocuencia y con sus ideales muy claros, similar a sus compañeras, también vio en el certamen una oportunidad y la posibilidad de poner en escena la comunidad, sus personalidades, sus riquezas y bondades, dejando siempre en claro que no hay nada diferente en una persona trans, sea chica o chico, más que su elección de vida.

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La infancia de Mariana estuvo marcada por los juegos de pequeña, cuando se vestía de mujer y disfrutaba de la imagen que el espejo le devolvía, sintiendo en la piel la identidad de su ser. Tras culminar la secundaria inicio su transición física y con los años conoció la militancia, el espacio que le permitió introducirse en un mundo donde la lucha de los derechos está a la orden del día.

“Comencé militando en AMMAR, junto a Mónica Lencina y el resto de las compañeras. Después pasé a formar parte del Consejo Provincial de las Mujeres, Género y Diversidad y allí tuve la oportunidad de trabajar y capacitarme en algo que jamás imaginé, tomando contacto todos los días con la parte más cruda de la sociedad”, comenta.

Destaca que su “sueño frustrado” es ser abogada, pero de cierta manera los caminos de la vida la llevaron a terminar en un lugar donde el trato con las personas, la conciliación y el cumplimento de los deberes y derechos son cuenta corriente. Sucede que Mariana es empleada en CAVIG, la unidad fiscal que trata problemáticas relacionadas al género y la violencia intrafamiliar.

Transitar esos espacios, escuchar comentarios despectivos en algún colectivo o la fila de un supermercado, ser mirada con desprecio y el hecho que la juzguen sin conocerla es lo que impulsa cada día a Mariana a arrancar la jornada con la frente bien en alto, satisfecha de quien es, de la persona que ha construido. “Mariano está orgulloso de lo que he logrado”, reflexiona.

¿Cómo ven a la sociedad sanjuanina con relación a la comunidad trans?

Las embajadoras analizaron la sociedad sanjuanina en su conjunto con relación al trato que reciben tanto chicas como chicos de la comunidad trans, que cada vez afortunadamente han logrado mayor visibilización, pero aun no es suficiente.

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“La veo como con falta de conocimiento a la sociedad. Como colectivo algunos nos ven vulnerables, yo de mi parte no, y eso es lo que quiero que se haga notar, que hemos logrado mucho. Hemos sido una revolución, hemos evolucionado mucho en tan pocos años y gracias a las compañeras militantes que han dejado esto, que nosotras ahora podamos, por ejemplo, estar en la calle y que no nos metan presas. Ahora tenemos oportunidades. Quien busca encuentra y ahora se puede, como quien dice, hacer la transición de estos nuevos años que comienzan, que llegan”, analiza Jesica.

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Por su parte, Pía comenta: “La sociedad sanjuanina crece muy de a poco. En realidad, es como que la gente actualmente está más abierta la mente, pero hay gente que tiene su opinión diferente. A mí no me pone mal en lo personal, pero no está bueno. Actualmente se sufre discriminación en la provincia”.

Para finalizar, Mariana opinó: “A mí me toca trabajar en un lugar complicado, y cuando se encuentra con una persona trans se sorprenden. Cuando hablamos, te terminan agradeciendo porque dicen que no era lo que pensaban que éramos. Se olvidan que simplemente somos personas normales con una elección distinta”.

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